Lebensraum

Por Eduardo Mariano Lualdi

Luego de su ataque a la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro Moro y su esposa Cilia Flores, Mister Trump siguió con sus amenazas contra Cuba, Nicaragua, Colombia, México y Groenlandia.

El sector del poder de EEUU que representa Trump, sector político, económico y militar integrado por lo más reaccionario de los intereses financieros y una joven oligarquía tecnológica que aspira a dominar el complejo militar-industrial, ha redefinido sus objetivos estratégicos.

La nueva Doctrina de Seguridad Nacional de EEUU, obliga a rescatar para la actualidad palabras que han sido grabadas en la historia a sangre y fuego.

Trump está poniendo en valor su propio Lebensraum, el llamado “espacio vital”, que fue la argucia política e ideológica de la expansión de la Alemania nazi liderada por Adolf Hitler.

Shvangiradze, Tsira. “What Is “Lebensraum” and Why Did Hitler Promote It?” TheCollector.com, May 13, 2025, https://www.thecollector.com/tsira-shvangiradze/

El Lebensraum, el “espacio vital”, fue la justificación de la guerra imperialista de Alemania y de sus horrendos y millonarios crímenes contra la humanidad. EEUU vende este “espacio vital” con el rótulo de DonRoe, derivado de la Doctrina Monroe, la que en 1823 definió que América estaba bajo la tutela y el dominio de EEUU.

Trump ha hecho especial hincapié en los últimos días en lo que podríamos llamar la cuestión de Groenlandia. Esta isla integra el Reino de Dinamarca. Su superficie es de 2.160.000 km² y está ubicada entre el océano Ártico y el Atlántico Norte, al noreste de Canadá y al noroeste de Islandia. Está más allá de Canadá, aunque geográficamente se vinculan.

Groenlandia es, a su vez, rica en petróleo y tierras raras, y facilita puertos estratégicos que son también una preocupación para el imperialismo estadounidense. Tropas de la UE desembarcaron en Groenlandia en una clara señal de rechazo a las ambiciones territoriales de Trump en detrimento de los intereses de las potencias europeas.

Groenlandia es una isla estratégica en el dominio del Ártico y del Atlántico Norte.

La aspiración trumpista de controlar Groenlandia se debe a razones estratégicas. La principal es que, en el proyecto de Lebensraum de Trump, Groenlandia es una isla estratégica en el dominio del Ártico y del Atlántico Norte.

El Polo Norte, a diferencia de la Antártida, no es una masa continental, sino una capa de hielo. Es objeto de dura disputa entre las distintas potencias imperialistas y colonialistas. La disputa por la soberanía del Polo Norte se centra en la propiedad de los recursos del Ártico y la delimitación de la plataforma continental, involucrando principalmente a Rusia, Canadá, Dinamarca (a través de Groenlandia), Noruega y Estados Unidos. Todas las potencias jerarquizan su importancia en el despliegue estratégico militar.

El pleno dominio del Polo Norte asegura en gran medida el control del Atlántico Norte. Trump definió que su Lebensraum debe extenderse del Polo Norte al Polo Sur. Eso le aseguraría, hipotéticamente, el dominio de todo el Atlántico y, por ende, de las principales rutas marítimas comerciales y militares. Además, con ese dominio de norte a sur, completaría un cerco misilístico contra sus rivales, que quedarían expuestos a ataques en todas las direcciones. Talla aquí y mucho, las inmensas riquezas naturales en toda la extensión del Atlántico de Norte a Sur y su influencia en las riberas de dos continentes.

De ahí la importancia que tiene para nuestra Nación la lucha por la soberanía en los territorios usurpados por el Reino Unido. EEUU, sus estrategas militares, como en 1982, adjudican gran importancia a que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte mantenga el control de las Islas Malvinas y demás archipiélagos australes y la proyección antártica para asegurar facilidades determinantes en la disputa militar con Rusia y China en este lado del mundo.

¿Eso reduce la ambición de EEUU de poseer dominios en el Atlántico Sur y su zona de influencia usando a la Argentina como base de sus operaciones? No. Por ello avanza, gracias a la política rastrera de la administración de La Libertad Avanza, en su pretensión de instalar una base militar en la porción argentina de la Isla de Tierra del Fuego. La instalación de una segunda antena por parte de la empresa LeoLabs consolida estas pretensiones militares estratégicas.

No solo EEUU proyecta su propio Lebensraum

Las demás potencias imperialistas y colonialistas le siguen el paso. Rusia en Ucrania y otras zonas del mundo, China por el dominio del índico-pacífico, “su patio trasero” y su expansión en todas las latitudes del mundo, Europa y su rearme para ser protagonista en la disputa en todo el mundo. Israel lo hace a costa de Gaza y Cisjordania (Palestina), y el sur del Líbano.

El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte hace muchas décadas diseñó su Lebensraum a expensas, entre otros, de nuestra nación, con su expansionismo colonialista en Malvinas y demás archipiélagos australes de indudable soberanía argentina. Y propone expandirlo aspirando a colonizar más de 5 millones de kilómetros cuadrados de territorios argentinos, controlar nuestro extenso litoral marítimo —uno de los más grandes del mundo—, cercenar la Patagonia argentina balcanizando nuestra patria y proyectando sus ambiciones coloniales a expensas del Sector Antártico Argentino y parte del Chileno.

Esta lucha interimperialista y colonialista por los “espacios vitales”, estratégicos militares y de recursos naturales, demuestra, sin lugar a dudas, de que crecen más rápido los factores de una guerra mundial.

A diferencia de otros momentos históricos, los peligros de guerra mundial son alimentados por el accionar de una potencia que comienza a declinar, pero que sigue siendo la más grande potencia militar del mundo, muy por encima de cualquiera de sus rivales.

EEUU anunció cifras récord para su presupuesto militar. Trump lo sintetizó al afirmar “nadie puede con nosotros”. Esto, que es una fanfarronada propia de un líder imperialista, no debe subestimarse. Sin embargo, la lucha de los pueblos en más de una oportunidad hizo morder el polvo de la derrota a las potencias imperialistas como EEUU en Vietnam y a la ex URSS (hoy Rusia) en Afganistán. Pero Mister Trump deja así en claro de que apuesta todo al uso de su capacidad militar para mantenerse en la cima del dominio imperialista mundial.

Vernichtungskrieg: La infantería de la Wehrmacht en mayo de 1942 en el área de Járkov. (© picture-alliance/akg)

La realidad internacional también nos ha devuelto una palabra que se escribió con la sangre de millones. La proclamada “Vernichtungskrieg”, guerra de exterminio con la que Hitler diseñó la expansión de la Alemania nazi. Fue una práctica genocida, que no se limitó a derrotar al oponente en el campo militar, sino a destruirlo por completo, aniquilando los pueblos que mató o redujo a la esclavitud.

Si se repasan las guerras de los últimos 20 o 30 años, no costará mucho comprender que las potencias imperialistas y colonialistas conciben su expansión mediante esta modalidad. Cada una con sus pretextos, recrea la Vernichtungskrieg.

En la historia: la ocupación japonesa de China, asesinando a más de 20 millones de chinos; la guerra desencadenada por Alemania que provocó 60 millones de muertos, 27 millones de los cuales pertenecieron a la entonces Unión Soviética; 6 millones de judíos asesinados en los campos de concentración. Más acá en el tiempo, 2 millones de asesinados en Vietnam por EEUU y otro tanto, o más, por la entonces URSS en Afganistán, etc., etc., etc. Contemporáneas, la guerra en Siria, en Irak, Sudán, el genocidio del pueblo palestino, las matanzas contra el pueblo de Ucrania, etc.

A veces, la Vernichtungskrieg, el puño de hierro criminal de imperialistas y colonialistas, aparece envuelto en un guante de seda. Pero a su momento siempre queda al descubierto que la seda es solo un engaño para confundir a los pueblos.

El conflicto desatado por Trump en EEUU con la persecución de los inmigrantes usando su instrumento militar de características fascistas, el ICE, hace recordar y mucho a las primeras acciones de las Sturmabteilung (conocidas como las SA), tropas de asalto hitlerianas que a poco de andar espantaron al mundo con sus horrendos crímenes.

Adolf Hitler junto a las Sturmabteilung, conocidas como las SA)Fuente: Jewish Virtual Library

Cabe aquí recordar que, para avanzar en su dictadura, Hitler provocó en 1933 la quema del Reichstag (Asamblea del Imperio), para imponer sus facultades extraordinarias y así establecer la dictadura del nazismo.

Los pueblos del mundo no deben estar desprevenidos ante posibles provocaciones que “justifiquen” una dictadura fascista en EEUU, con sus inimaginables consecuencias para todos los pueblos, o el inicio de una nueva guerra mundial interimperialista.

¿Los pueblos están condenados a esta tragedia que impulsa Trump y otros imperialistas y colonialistas? No. La lucha de las naciones y los pueblos por su independencia y libertad puede ahorrar al mundo los horrores de una guerra global y la imposición de dictaduras fascistas.

Si la lucha de los pueblos no puede derrotar estas maquinaciones de imperialistas y colonialistas y de sus lacayos fascistas, sus acciones abrirán caminos inéditos para la libertad de pueblos y naciones. Los pueblos siempre buscan sus caminos para alcanzar la libertad y la independencia. Esta es una ley de la historia que nunca perderá vigencia.

En nuestra patria, la historia está escrita.

En 1806 el pueblo debió elegir entre ser esclavo de otro imperio o abrir camino a su independencia. Luchó y triunfó en 1806 y 1807. Así creó las condiciones para imponer pocos años después una Junta de gobierno patrio en la que confluyeron militares, intelectuales, abogados, sacerdotes, comerciantes criollos e inmigrantes.

La Revolución del 25 de mayo de 1810 fue un salto en la lucha por la independencia de toda América. Este proceso se condensó en la Declaración del Congreso de Tucumán en 1816 y se plasmó en el triunfo de Ayacucho en 1824, Tumusla 1825, y la caída del último bastión colonial en Copiapó, Chile, en 1826. El proyecto, aún vigente, fue la Patria Grande con la que soñaron San Martín y Bolívar.

Esta es nuestra responsabilidad histórica. Una patria libre de todo dominio extranjero, sin amo viejo ni amo nuevo. Al decir de don Julio C. González, una patria libre que organice un nuevo Estado nacional que rompa con las cadenas de la dependencia. Un nuevo Estado en el que el fruto del trabajo de todos sus habitantes sea para su disfrute, en el que la riqueza fluya para satisfacer todas las necesidades de quienes habitan el suelo argentino y para que florezca la democracia grande en la que las diferencias sean motivo de celebración y no de persecución.

Como escribió San Martín en 1825 en las “Máximas a mi hija Merceditas”: “Serás lo que debas ser o no serás nada”. Entonces: Seamos libres, lo demás no importa.

Foto de portada: legrandcontinet.eu

Autor

  • Eduardo Mariano Lualdi

    Editor/Director de CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina. Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular

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